QUE ESTA PASANDO EN EL MUNDO...

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QUE ESTA PASANDO EN EL MUNDO

El panorama que vemos es muy triste y desalentador, pero ha llegado a tal grado porque hemos olvidado que en nosotros residen los elementos que nos darán el control: la sabiduría y el amor

En los últimos años hemos sufrido de un gran número de desafortunados acontecimientos que han dado la vuelta al mundo y algunos otros que sólo han trascendido en los países o ciudades donde ocurren. Sin embargo, a cada uno de los habitantes de este planeta le ha tocado percibir algo diferente y un tanto escalofriante con relación al momento en el cual nos encontramos… En verdad, las tristes imágenes de intenso dolor, sufrimiento y miedo en lugares como Haití o Chile, han sido los más claros ejemplos de la inestabilidad en la cual nos encontramos todos los que habitamos esta Tierra…

Seguramente existen muchas preguntas que podrán tener muchas respuestas. El más común de estos cuestionamientos es ¿Por qué está pasando esto? Y las respuestas son muy variadas. Algunas apuntan a teorías de conspiración siendo la más fuerte la del uso de tecnología HAARP creada –supuestamente- para el estudio de la ionosfera, lo que para otros en realidad es una tecnología para alterar el clima y manipular diferentes elementos, desempeño que la convertirían en una poderosa arma de destrucción masiva. Todas estas acusaciones involucran a diferentes naciones poderosas que tendrían la intención de desestabilizar a otros países con el fin de ejercer un control pleno sobre los mismos en beneficio de su poderío sobre la Tierra…

Otras teorías manejadas son el cumplimiento de las profecías mayas del "fin del mundo en el año 2012", el sobrecalentamiento global y el simple ciclo natural de la Tierra, entre muchas otras…

Sin duda, la verdad de lo que está ocurriendo no la sabremos nunca o, -quizá- no por ahora, sin embargo, es de imperiosa necesidad hacer un alto en nuestra vida y cuestionarnos sobre lo que actualmente estamos viviendo todos los hijos de esta Tierra.

La importancia del respeto

La violencia, el odio, el miedo, las catástrofes, la depresión, la situación desequilibrante de la economía, las enfermedades están sucediendo a nivel mundial, ya no sólo a nivel regional. El desequilibrio se ha dispersado por todos los países y por todas las ciudades, ricas o pobres. La inseguridad golpea en general cada día y las personas hemos tenido que aprender a encerrarnos aún más en nuestro propio mundo por miedo a un ataque, extorsión, secuestro y, ahora, tratándonos de adaptar a vivir con el miedo a las catástrofes "naturales"…

El panorama que podemos ver es muy triste y desalentador, sin embargo, esto ha llegado a tal grado porque hemos olvidado que en nosotros reside el poder y el control de muchas de las cosas que ahora nos torturan. Poco a poco hemos ido cediéndolos a manos que desconocemos, lo cual provoca que de manera paulatina nos sintamos completamente débiles e impotentes ante este tipo de situaciones.

Cierto que muchas cosas sí se encuentran fuera del control de cualquier humano, pero también es verdad que bastante de lo que ahora sufrimos se debe en gran parte al descuido y desapego de lo que realmente reside en nuestro interior, que es la fuerza de la sabiduría y el amor. Ambos elementos son los que nos guiarán de nuevo en luz y armonía por el camino del respeto hacia todo lo que nos rodea.

Pero mientras eso ocurre, sin el alimento del amor y la sabiduría, el respeto seguirá desapareciendo tal como ha ocurrido entre la actual humanidad, que día a día demuestra que ha convertido esa palabra y acción en una alegoría de algo que tristemente hemos ido perdiendo de generación en generación.

No nos damos cuenta de que la mayor parte de nuestros problemas residen en la falta de respeto que cada vez es más evidente hacia los elementos de la naturaleza y entre los mismos humanos. Esto nos ha llevado a vivir en un mundo paralelo al que es real, al mundo que como hijos de esta Tierra nos merecemos y que hemos dejado convertir en casi un mito.

Todavía podemos escuchar algunas de las voces que vivieron en un mejor momento que el actual presente. Esas voces nos hablan de un mundo donde podías disfrutar de un día de campo con tu familia sin temor a encontrar un cadáver o de gozar de un paseo en bote sin el miedo a ser asaltado en altamar por piratas que sólo existían en los cuentos; un mundo en el cual aún podías confiar en tu vecino o en un desconocido.

Ese mundo hoy por hoy nos puede parecer casi fabuloso si lo juzgamos de acuerdo con lo que vivimos en este tiempo, cuando no somos capaces de poder disfrutar de las cosas más simples de la vida sin tener algún tipo de cautela, que cada vez es más parecida al miedo.

Sé que todo esto puede sonar todavía más triste y deprimente pero, créanme, ésa no es mi intención. Por el contrario, sólo estoy tratando de que TODOS seamos capaces de darnos cuenta de una manera clara de lo que actualmente estamos viviendo, pues al mismo tiempo que vivimos estamos muriendo al ir dejando poco a poco de disfrutar de lo esencial de la vida.

Lo peor es esperar sin hacer nada

Desear que las cosas se compongan solas es el peor pensamiento que podemos tener, pues todos tenemos la obligación de despertar a la realidad, de quitarnos ese entumecimiento que nos hemos autoindicado para ser capaces de soportar la actualidad.

Pero, si todos de verdad ansiamos VIVIR por nuestra familia, por nuestro futuro, debemos forzosamente de comenzar a tomar control de lo que se encuentre en nuestras manos, comenzando por despertar y ese despertar se dará en el momento en el que abramos las puertas de nuestro potente ser interno, que no es otra cosa que nuestro corazón y sabiduría.

Como primer paso, esta parte de nosotros nos guiará hacia la manifestación más simple del amor a través de las acciones que ofreceremos a nuestro entorno. Entonces veremos que el respeto es un elemento necesario en la vida para tener una existencia plena.

Sé que esto puede sonar intrascendente o poco efectivo para resolver tantos problemas como los que tenemos hoy, sin embargo, es mucho mejor que vivir en la oscuridad de una vida plagada de miedos y de incertidumbre.

El amor y su manifestación es la fuerza y el arma más poderosa que el humano posee y es la que necesitamos comenzar a usar en contra de aquellos que aún creen que lo contrario al amor es la clave para la vida futura en el planeta.

Valorando lo que nos rodea

Sean o no ciertas esas teorías de conspiración, la fuerza para combatir todo eso será la manifestación del amor y la oposición de la humanidad, o al menos la mayoría de ella, a cualquier manifestación que vaya en contra del respeto y de la armonía.

Pero para eso, necesitamos ser nosotros mismos los poseedores de ese ejemplo. Que nuestras acciones públicas o privadas sean siempre dictaminadas por el corazón y la sensibilidad del Amor para ir poco a poco liberando las viejas costumbres egocéntricas que tanto nos han desviado de la compasión y de la tolerancia. Porque no existe mejor enseñanza que aquella que se recibe a través del ejemplo y nosotros le debemos eso a nuestro medio ambiente.

Una de las mejores maneras de ir desarrollando esa conexión interna de sabiduría y amor es también a través del conocimiento externo. Este conocimiento consiste en indagar y analizar aquello que nos rodea y que sentimos como ajeno, pues al hacerlo obtendremos la conciencia del verdadero valor de todo, de cada cosa que nos rodea. Es mucho más fácil poder defender, amar y proteger aquello que conoces, que aquello que ignoras por completo.

Esa consciencia nos llevará a desarrollar todavía más nuestro amor por cuanto nos rodea, así como por cada punto de nuestro planeta por lejano que esté. Y si cada persona siente un amor de esa magnitud, que sea auténtico y real, tendremos la fuerza más potente que se unirá a la de millones de personas que de igual forma hayan sido capaces de provocar este cambio tan necesario.

Tal conjunción de energías creará una diferencia tan potente y magnífica que desvanecerá la oscuridad de aquellos que a través de acciones de odio se han sumergido en la negatividad de sus acciones, además debilitará cualquier acción ajena a esa luz que el amor es capaz de generar.

La peste del siglo XXI

El aumento de la violencia, del odio, de los crímenes y de cuanto esté relacionado con la falta de amor, es capaz de multiplicarse nutriéndose de esa misma energía oscura, como un virus al que no se le aplica un medicamento para combatirlo. Ese incremento llevaría a casi toda la humanidad a contagiarse, como ocurrió con antiguas pestes.

Pero, por el contrario, si se encuentra el antídoto idóneo para combatir ese "virus" y se aplica paulatinamente, los brotes del mismo irán reduciéndose hasta que sea controlable, no peligroso para la humanidad y quizá hasta llegue el momento en el que el planeta se pueda declarar libre de amenazas de ese tipo.

Al igual que hemos aprendido a combatir tantas y tantas enfermedades, ahora debemos, y tenemos la obligación, de contener y detener este nuevo “virus” de las sociedades actuales que nos ha traído tanto mal y tanto dolor en diferentes formas como odio, dolor, enfermedades, crímenes, desastres, destrucción a toda la naturaleza, etc., antes de que sea demasiado tarde.

Son "contaminantes" creados a partir de la falta de Amor y de Respeto y que se han ido desencadenando por las actitudes que han dañado nuestro entorno y nuestro comportamiento hasta el grado en que lo vemos hoy. Por ello no es opción continuar ignorando que tenemos este "virus", ya que esa inconsciencia es la que nos impide buscar el antídoto antes de que todos estemos enfermos de este "mal".

Pretender ignorar no es la solución porque las cosas llegarán al límite en que nada podrá ser ignorado y en donde tarde que temprano todos tendremos una misma enfermedad que hoy, ya se está viendo, va invadiendo a todos sin distinción.

No habrá nación, ni rica ni pobre, que pueda liberarse de las consecuencias que pueden llegar. Por ello es de imperiosa necesidad que TODOS, absolutamente TODOS, seamos capaces de tomar acción en nuestra vida de hoy en adelante, de ir aprendiendo a conocernos y de conocer el gran Amor que reside dentro y que será la clave y la medicina para cualquier mal.

Este nuevo sentir lo podremos compartir con los demás como si iniciáramos una campaña de vacunación y curación en la cual, a través de nuestras acciones, comenzaremos una nueva vida donde podremos ser capaces de enfrentar lo que se necesita y de reiniciar una etapa de respeto que se traducirá en armonía y paz para quienes habitamos este planeta…

El requisito es decidirnos a ser más conscientes de lo maravillosos que somos y aceptar el Amor que reside dentro. Suena fácil, es fácil y es necesario… La vida es la creación más maravillosa y nosotros formamos parte de esa maravilla, eso jamás debemos olvidarlo…

Con la ayuda infinita

Con todo el corazón les pido que recuerden que el Universo entero e infinito está ligado y depositado en el corazón de cada ser y que esa luz constante del Cosmos está tenazmente llamando nuestra atención a través del brillo de las estrellas, las cuales nos apoyan con su presencia y su lenguaje, que no es desconocido para nuestro espíritu.

Con amor, dedicado a todos aquellos que desean sentir la luz del amor y que anhelan que desaparezca de sus vidas la oscuridad de la destrucción como si sólo hubiera sido un mal sueño…

"Dar Amor es una necesidad que se ha olvidado, que se ha perdido entre la miseria de la indiferencia…", Flora Rocha

"El respeto otorgado es un tributo a ti mismo que te da en pago aquel que has respetado",   Maestro Nintancito

"La oscuridad no existe en la Luz y la Luz más grande es la que genera el Amor…", Flora Rocha

Flora Rocha

Fundación Sábiduría del Corazón

Libera tu ira sin dañar

Gritar, golpear o mandar malos pensamientos pueden sentirse como un buen desahogo para el coraje, pero existe sólo una forma positiva de hacerlo sin perjudicar ni a los demás ni a nosotros mismos

Casi todas las personas en algún momento de nuestra vida hemos sentido molestia por algún hecho, pero al mismo tiempo no queremos manifestar emociones negativas, entonces, ¿cuál es la mejor forma de desahogarnos sin causar daños?

Primero debemos recordar algo básico, pero muy importante, todo es energía y la energía tiene una forma, así que cualquier palabra, pensamiento o hecho tomará a su vez una forma.

Por ejemplo, cuando le decimos a alguien \"te quiero mucho\", inmediatamente estamos soltando una energía positiva, de amor, que va hasta donde están depositadas las demás cosas de amor y toma una forma hermosa que ayuda a este planeta.

Pero lo mismo ocurrirá cuando mandemos una energía que no sea tan buena o positiva.

Esto es porque todos nuestros actos y pensamientos tienen definiciones energéticas que de alguna manera nos ayudarán o perjudicarán en nuestra vida.

Cuando una emoción negativa nos llega y quiere dominarnos es porque hemos olvidado escuchar a nuestro corazón, porque ningún sentimiento es negativo y nunca de corazón sentiremos golpear a alguien.

Si tenemos coraje contra alguna persona no es algo que venga de parte de nuestro ser interno, sino que viene de nuestra personalidad consciente.

Nosotros dormidos, en nuestra esencia astral no tenemos resentimientos contra nadie porque somos seres puros que venimos de Dios y Dios no siente coraje por nada. El que guarda todo es nuestra forma física, la mente.

El alivio de sacarlo

De esto podemos pensar que entonces debemos tener mucho cuidado con no sólo no decir cosas negativas, sino también con no sentirlas.

Aunque la verdad es que es peor aún cuando tratamos de guardarlo, porque es una energía baja, que se reflejará en nuestra energía como una larva.

Es mejor sacar lo que sintamos de una forma calmada y tratando de controlar en todo momento lo que decimos o hacemos, pero pidiendo en todo momento la ayuda a los cuatro elementos.

Les debemos decir que queremos hablar con alguien y ellos nos van a guiar a expresarnos sin sacar nada en contra de quienes sentimos que son culpables de nuestro coraje.

Pero lo mejor es tratar que nuestros pensamientos negativos vayan decreciendo cada día, que sean más nuestras manifestaciones de amor, de cariño y de respeto hacia los demás.

Contrarrestando la negatividad

Cuando sintamos un gran coraje y pensemos que no lo podemos evitar, debemos de tratar al menos de no manifestar lo enojados que estamos.

Pero si no nos aguantamos lo suficiente y ya dijimos o hicimos algo negativo, entonces lo mejor es hablar con nuestro ángel, con nuestro Maestro y con Dios y pedirle perdón o lo que sintamos por la energía tan pesada que sacamos.

Además, debemos contrarrestar la energía negativa con algo que iguale lo que hicimos.

Por ejemplo, pidiendo perdón a quien hicimos daño. Si no se puede con la misma persona, entonces sacar algo bueno de dentro de nosotros y ofrecerlo diciendo algo como:

\"Esto que estoy haciendo lo hago de corazón y con todo mi amor para que contrarreste lo malo que hice\".

Inmediatamente estarás programando esas palabras para que sigan a esa mala energía y la borren o la transformen en algo positivo.

Algo más que se puede hacer cuando se sienta que el coraje nos va ganando, es sentir todo lo malo que está pasando en este mundo y tomar consciencia de que con un enojo le vamos a añadir algo más.

¿Golpe a golpe?

Hay algunas personas que sienten que pueden liberar su enojo golpeando algo, como una almohada y que así se desahogan sin dañar a nadie, pero no es así.

Cualquier cosa que saquemos de ira o coraje afecta porque esa energía no la podemos controlar y se va.

Entonces ocurre lo que comentamos al principio, que ese coraje que sacamos en forma de golpe se convierte en una creación nuestra que se acumulará junto con todas las energías negativas que otros hayan generado.

El gran método

La mejor forma de calmarnos cuando traemos dentro un coraje o frustración es sacarlo con los cuatro elementos:

Primero, tomas uno de los cuatro elementos, el que sientas o tengas a la mano, por ejemplo, el agua.

Abres la llave y metes las manos, empiezas a sentir su energía y a hablarle a esos seres diciéndoles lo que sientas, por ejemplo: \"Siento esta emoción, quiero que me ayuden a sacar toda esa energía para no hacer daño a nadie...\".

En ese momento los elementales del agua actúan en todo nuestro cuerpo, entran y empiezan a transformar eso negativo en algo positivo. Lo mismo pasará si usamos los otros elementos, el fuego, la tierra o el aire.

Al tener y usar la energía de los cuatro elementos durante un rato, lo primero que sucede es que nuestra energía se tranquiliza, ya que cuando estamos enojados está temblando y hasta lo podemos notar en nuestro cuerpo físico.

Una vez que nos equilibran la energía, van calmando nuestro cuerpo físico y a la mente.

Este proceso toma un rato, pero es muy bonito porque es una forma de sacar cualquier emoción negativa que tengamos sin contaminar el ambiente.

Grabado en el corazón

Desde que nacemos, todos ya traemos esta valiosa información en nuestro ser, por ejemplo cuando nos sentimos mal por algo vamos a lavarnos la cara o a bañarnos porque experimentamos esa necesidad de acercarnos a los cuatro elementos para que nos ayuden a asimilar lo que nos pasa y de limpiar lo que estamos padeciendo.

Nuestro corazón es quien nos dice que lo hagamos.

Incluso si queremos usar esta técnica con algún niño que esté haciendo berrinche es muy válido. Se le puede meter a bañar, pero antes se le debe decir que lo pondrán en el agua para que se sienta mejor, así se preparará desde su ser interno.

También con el aire lo hacemos sin darnos cuenta, pero podemos aprovecharlo. Por ejemplo, cuando respiramos debemos de pedir inmediatamente a Dios que nos dé por ese medio la energía que libere nuestra ira al momento de sacar el aire.

Flora Rocha

Fundación Sabiduría del Corazón

El lenguaje del corazón

"Yo sé que no te he tomado mucho en cuenta, pero quiero que me ayudes para que me des las respuestas que necesito", es un enunciado que debemos repetirnos para ir poco a poco actuando conforme a nuestro espíritu

Muchas veces nos preguntamos si cierta decisión es la correcta y nos aconsejan que para saberlo debemos escuchar a nuestro corazón, pero, ¿cómo saber que el que nos responde es nuestro corazón y no nuestra mente? ¿cómo podemos diferenciar uno del otro?

En la actualidad los seres humanos estamos acostumbrado a seguir los mandatos y voluntad de nuestra mente, que no es la más indicada para guiarnos en todos los aspectos de nuestra vida.

Nosotros debemos de vivir con el equilibrio entre el cuerpo físico, que en este caso representa a la mente, y el cuerpo astral y espíritu, que es el corazón.

Pero desgraciadamente ahora le estamos dando mayor importancia a la mente que ya está sobrecargada y que por lo mismo no siempre nos dará las respuestas justas.

Por ejemplo, si nos ofrecen algo y contestamos "sí", ¿sabemos realmente qué parte de nosotros está respondiendo y si es realmente lo que queremos?  Por ello lo mejor será descubrir de dónde vienen esas respuestas que damos a lo largo del día.

Cada quien su lugar

Muchas de las contestaciones o decisiones que tomamos en la vida nos llegan de la mente porque son cosas que el intelecto domina, pero otras muchas tienen que salir del corazón porque solamente él tiene la facultad de decidir sobre los puntos más sensibles.

Pero, ¿de dónde viene la importancia del corazón?, muchos dirán que no es más que un órgano, aunque sin analizar que no es solamente un músculo, sino que tiene toda la facultad y la energía para dirigir un cuerpo.

Además, posee toda la fuerza para generar la energía que nos ayuda a contactar con Dios y los demás seres de luz. Ello, aunado a que también saca la energía indispensable para esa otra parte de nosotros, que es el espíritu, nos lleva a comunicarnos con las cosas bellas que están a nuestro alrededor.

Es importante que se escuchen  a la mente y al corazón dependiendo de la situación; por ejemplo, si estamos con nuestro esposo y dejamos que nuestra mente nos dé las repuestas que debería de tomar el corazón, entonces estaremos cometiendo un error.

En esos momentos es cuando tenemos que recurrir a lo que sentimos, a esa parte interna que vibra.

De ahí que las relaciones humanas fracasen en muchos casos, porque están basadas en el cerebro.

El corazón es el único que tiene la armonía perfecta para que las personas se puedan entender y conjugar para lograr una armonía en sus relaciones.

*

Una mente confusa

Sabemos que nuestra mente es demasiada complicada, ya que absorbe todo lo que está alrededor, entre ello las imágenes que ve durante el día mientras caminamos, hablamos o comemos.

Aun cuando no pongamos atención a una persona, nuestra mente está capturando toda la información y procesándola, dividiendo qué información es para nosotros y cuál no.

Y todavía la sobrecargamos más tratando de que decida en cuestiones del corazón como "¿debo perdonar o no a mi pareja?".

La mente, que está tratando de procesar toda su información, al ser obligada a respondernos, nos mandará una respuesta que tomará del  mundo que hemos recogido durante nuestra vida.

El cerebro al recibir la duda busca una respuesta entre los datos que ha almacenado en su existencia, entonces su respuesta será "no debo perdonarlo por esto y esto", y tal vez sea una contestación basada en la situación de una persona lejana que nuestro cerebro agarró y que le parece algo similar a lo que queremos saber.

Es cuando uno se dice "¿Por qué tome tantas decisiones que no eran las que yo quería?", y es porque dejamos que el cerebro tome funciones que no le corresponden.

Lo malo es que la mente se acostumbra a  dar siempre las respuestas y cuando queremos que el corazón nos responda, el cerebro manda la información antes  de que el corazón lo haga.

¿Cómo escuchar a nuestro corazón?

El primer paso para dejarnos guiar más por el corazón es conocer cómo siente.

Hablémosle, no es un ser  aparte, en él está todo el amor de Dios y será capaz de contestarnos cuando lo llamemos, pero si no le decimos lo que  sentimos no será capaz de responder.

Un método sencillo para  despertar a nuestro corazón es tomar una flor y analizar lo que sientes, qué  nos produce verla o tocarla.

En ese momento debemos de  llamarle a nuestro corazón, a Dios, para así rompere el miedo de hablar con amor a  las personas o seres que no vemos. Debemos perder esa vergüenza, nuestros ojos no lo van a ver, pero nuestro otro ser va a ver muy claramente a quién le habla.

Entonces, podemos decirle al corazón: "Yo sé que no te he tomado mucho en cuenta, pero quiero que me ayudes para que me des las respuestas que necesito". Lo que  él va a entender no son las palabras, sino la energía que le pongamos a  nuestro llamado.

Esa contestación que vamos a obtener será de  nuestro corazón y notaremos que son muy diferentes a las que nos da el cerebro.

Con esto vamos a darnos cuenta de cómo siente uno y el otro, hasta que cada vez  podamos discernir mejor qué respuesta es la que debemos aplicar en cada situación.

Es posible que veamos que las soluciones no son las que parecían más difíciles, porque siempre creemos que lo que nos va a llevar a lo que queremos es lo truculento, lo que nos hacen sufrir, cuando en realidad las cosas más sencillas son las reales.

Estamos acostumbrados a pensar así, cuando de verdad es por el camino más fácil por donde debemos andar. La vida no es complicada y eso lo veremos poco a poco cuando tomemos las repuestas que nos dará el corazón.

Flora Rocha

Fundación Sabiduría del Corazón

La concientización de nuestros egos

Los egos de cada uno de nosotros son los culpables de la mayoría de nuestras desgracias, ya que son los encargados de desviarnos de nuestro verdadero camino, de nuestra verdadera vida

Quizá todos entendemos lo que es un ego, pero estoy segura que la mayoría no tomamos conciencia de lo que realmente son.

Toda acción o reacción negativa hacia determinada situación en la que nos sintamos agredidos es un ego, ya que ante circunstancias adversas deberíamos de responder sólo de acuerdo al dictado de nuestro corazón, que siempre será positivo.

Lo egos de cada uno de nosotros son los culpables de la mayoría de nuestras desgracias, ya que son los encargados de desviarnos de nuestro verdadero camino, de nuestra verdadera vida.

El orgullo, la vanidad, los celos, la pereza, la avaricia, etc. son sólo algunos de estos egos que la mayoría tenemos tan arraigados y que nos hacen actuar de una manera justamente egoísta ante todo lo que nos rodea, además de que nos limita nuestras acciones positivas.

El ego contra Dios

Las guerras que hoy y siempre han ocurrido han sido provocadas por los grandes egos de sus protagonistas; es por eso que todas las guerras son absurdas e incoherentes, ya que dado su alto grado de egocentrismo son capaces de conducir a su gente a la muerte y a la destrucción.

Aquellos que creen que tienen toda la razón por sus niveles de estudio y sus teorías científicas, pero que son incapaces de abrir su mente y capacidad de conocimientos, entonces se dejarán llevar sólo por sus egos. Éste es capaz de controlarlos de tal manera que pueden negar lo obvio.

De esta forma, hay personas que por sentirse tan autosuficientes han llegado a negar que Dios existe ¿cómo es posible que nuestra vanidad sea tanta como para rechazar la existencia de nuestro propio Padre? Sólo basta ver a nuestro alrededor, ya que a cada paso está a nuestro lado, guiando nuestros pasos y regalándonos su magnificencia.

Nuestro ego más grande es el creer que todo lo sabemos y que podemos comprobarlo con cálculos y teorías. Creemos entender todo, siempre y cuando sea basado en lo cienífico y lo material, ya que no aceptamos aquello que no fue creado o ideado por nosotros.

La mayor seguridad del hombre es pensar que todo lo puede explicar, que cada cosa en este plano puede ser manipulada por él y negar todo lo que no tenga respuesta o que no pueda controlar de una forma absoluta.

Rumbo a la felicidad

Si podemos entender a lo que los egos nos han llevado a través de los tiempos, entonces podremos identificar que la mayoría de nuestras reacciones negativas se generan debido a la presencia de éstos.

Debemos creer en la real necesidad de despojarnos de ellos para siempre, parar su dominio en nosotros y ser los responsables de nuestros actos.

Debemos dejar de sentir la necesidad de defendernos de enemigos imaginarios, de siempre estar a la defensiva de cada situación.

En verdad que ellos son los únicos enemigos que nos impiden encontrar y tomar el verdadero camino de nuestra felicidad.

¿Cómo terminar con los egos?

El primer paso para la eliminación de los egos es tener plena conciencia de su existencia, aceptar en nosotros que somos regidos por ellos y sentir la necesidad de liberarnos para siempre de su mandato.

El segundo paso es tratar de encontrar cuáles son los que tenemos más arraigados y localizarlos detrás de las emociones que se ocultan; después debemos atraparlos y echarlos fuera de nosotros.

El tercero será que una vez que los hayamos expulsado, vigilemos nuestras acciones para no dejar que nos vuelvan a dominar y a penetrar en nosotros.

¿Cómo localizarlos en nuestro ser?

Cuando vayamos a dormir, al acostarnos tratemos de evocar cada acción que hayamos tenido en el día.

Busquemos hasta las cosas más pequeñas que son en ellas donde se esconden los egos, de esta forma tendremos plena conciencia de nuestros actos, con lo cual veremos qué acciones fueron dominadas por los egos.

Tratemos de evaluarnos, sentir en nuestro corazón si nuestras acciones fueron regidas por él o por un ego, pero debemos ser lo más honestos posibles.

Cada uno de nosotros debemos concienciar nuestro proceder y encontrar aquello que nos ha llevado a actuar en forma equivocada y contraria a la voluntad de nuestro Padre Dios.

La gran ayuda de la meditación

La forma más eficiente para saber cuáles son nuestros egos, es por medio de la meditación. De esta manera podemos pedir a nuestro cuerpo que nos señale cuáles son los más profundos.

La meditación es el procedimiento más efectivo para localizarlos, ya que es el encuentro con nuestro interior, con nuestro espíritu, con nuestro verdadero yo, es la forma de entablar una comunicación directa con nuestro corazón.

Es probable que cuando estemos meditando para buscar egos, no podamos hallar las condiciones adecuadas para lograr una máxima concentración, pero esto no será debido a factores externos. Se tratará de los egos que intentarán a toda costa de distraernos, desviarnos de nuestro objetivo.

Los egos son muy hábiles y no desean abandonar nuestro cuerpo, pero debemos tener la suficiente fuerza para lograr mantenernos firmes ante ellos y no dejarnos dominar.

Será necesario seguir con la meditación tantas veces como sean necesarias hasta que estemos completamente seguros de que ganamos la lucha para despojarnos de ellos.

Después debemos mantener nuestro ritmo de meditaciones para lograr la conciencia en nuestros actos y dejar de ser dominados por siempre por los egos.

Debemos tener en cuenta que tratarán a toda costa de ganar la batalla, de distraernos, desesperarnos; debemos estar muy firmes, ya que lo que ganaremos al echarlos será la libertad de actuar con y de acuerdo con nuestro corazón.

Entonces podremos establecer un verdadero puente de Amor y Fraternidad con todo lo que nos rodea y, por consiguiente, podremos transformar todo nuestro alrededor hasta llegar a cambiar nuestro mundo y guiarnos sólo por nuestro corazón y sus leyes que son amor y felicidad.

Decreto para despojarnos de los egos

“No quiero dentro de mí ningún tipo de ego ni sentimiento que no sea venido de mi corazón y de sus leyes; en mi cuerpo físico y en mi espíritu sólo debe dominar el amor que de mi corazón salga para guiarme hacia la liberación de mi verdadera esencia que está compuesta de Dios y de Amor.

“Ordeno a todos los egos que se encuentren en mí desalojar mi cuerpo y espíritu para siempre”.

Este decreto debe decirse cuantas veces sean posibles en un día y por supuesto utilizarlo en las meditaciones y reflexiones, ya que tiene un poder muy grande para el desalojo de los egos.

Flora Rocha

Fundación Sabiduría del Corazón

UN PARAISO NOS ESPERA

 

Un paraíso nos espera

 

 El paraíso es de aquellos que han aprendido a vivir en amor, armonía, convivencia, respeto y todo lo que es indispensable para llegar a ser la semejanza y orgullo de Dios

 

El paraíso que tanto anhelamos está en nuestras manos, en nuestras actitudes o en nuestra forma de conducirnos en la vida.

 

Lo que nunca debemos de olvidar es que nosotros somos los únicos que podemos hacer de nuestro mundo un paraíso.

 

El paraíso es de aquellos que han aprendido a vivir en amor, armonía, convivencia, respeto y todo lo que es indispensable para llegar a ser la semejanza y orgullo de Dios.

 

Equivocadamente muchos pensamos que al morir llegaremos al paraíso si es que hemos hecho buenos actos, pero nuestra verdadera misión es hacer ese paraíso aquí, en el lugar donde vivimos.

 

Una de nuestras misiones en este lugar es construir ese paraíso aquí, formar con nuestro amor y voluntad el paraíso de transformar nuestras vidas.

 

A otros mundos, ubicados en otros niveles, se les puede considerar como paraísos, pero no por el lugar donde se encuentran, sino por sus habitantes.

 

Ellos son los responsables de que esos lugares sean perfectos, que sean fuentes de energía y amor.

 

Todo esto lo han logrado gracias a la hermandad que generan y promueven.

 

 

 

La hermandad, un camino al universo

La hermandad es un punto muy importante para lograr una mejor comunicación y compenetración con cada uno de nuestros compañeros de este mundo.

 

Es trascendental hermanarnos con todos los habitantes de esta Tierra y, sobre todo, con los cuatro elementos, para que al unirnos con ellos podamos combinarnos con sus energías y tener más fuerza.

 

Mediante esta unión lograremos purificar nuestra energía y nuestros cuerpos, sentiremos un cambio o limpieza de energía que transformará nuestra forma de sentir.

 

 

 

Buscamos lo mismo

Otra de las formas de hermanarnos es sensibilizarnos ante lo que se encuentra a nuestro alrededor, pensar en lo que anhelamos y saber que eso mismo que buscamos también lo quiere otra persona que cruza a nuestro paso.

 

Igualmente, lo mismo que sufrimos ante lo desagradable, lo siente cualquier otro. Entonces, ¿por qué ese egoísmo si todos buscamos lo mismo?

 

Todos vamos tras la felicidad, hasta las personas que cometen algún delito andan buscando la manera de ser feliz y su bienestar, aunque caen en el mal al dañar a otros.

 

Debemos de intentar dar amor no sólo a quienes nos aman, sino también a los que nos tratan mal, ya que son los más necesitados.

 

Dar este tipo de amor nos llevará por el camino de la felicidad, no de la personal, sino de la verdadera felicidad de hermandad.

 

 

 

Es real y posible

Podemos pensar que un cambio tan grande es imposible, pero no lo es, cualquier cosa que sintamos de corazón por más irreal que parezca no lo es.

 

Si siglos atrás alguien hubiera hablado de las imágenes que se mueven en una caja, en este caso la televisión, nadie lo habría creído posible y ahora es una realidad porque alguien creyó que podía serlo.

 

Con esto podemos tener la seguridad de que lograremos hacer cualquier cosa que nos propongamos y ¿qué tan difícil puede ser dar amor y, por consiguiente, recibirlo?

 

Para convertir este mundo en un paraíso de hermandad no tenemos que ir a la universidad ni utilizar cálculos, ni siquiera dedicarle un tiempo especial; tan sólo debemos encaminar nuestra vida hacia la felicidad.

 

Debemos avanzar junto con todos lo que también buscan ser felices, ya todos tenemos el amor dentro, sólo falta hacerlo salir de su encierro y dejarlo ser libre.

 

Así, al igual que una mariposa irá a posarse en cada una de las hermosas flores de Dios que somos nosotros.

 

Flora Rocha

Fundación Sabiduría del Corazón

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